No te pido que me recuerdes, eso ya no me sirve. Tal vez el tiempo se volvió tu mejor amigo y ya no le importe mi sentir, lo entiendo. No pido que me llames, tal vez el sonido de los amantes se desvanece a la distancia y haz elegido callar, lo entiendo. Ya no pido verte, tenerte, besarte. Ya no pido lo de antes, porque ya no tengo lo de antes.Tal vez todo aquello que vivimos fue parte de un adiós, una esperada despedida que surgió de un inesperado encuentro. Lo entiendo. Y perdona si me quedo espiando por esa misma puerta que te vio partir, tal vez espero que el viento me despeine el alma de vez en cuando. Espero al cambio de estación, espero la lluvia, espero la tormenta, espero las nubes blancas, grises y las nubes que llegan con el amanecer. Espero despierta, a veces distraída por el paisaje pero siempre despierta, para no perderme de aquellos detalles que me hacen sonreír. Las minúsculas gotas sobre el rosal, el suave arrullo del viento, el sabor de un primer beso; ahora los entiendo. Y perdona si no te sigo, si me quedo tras la sombra del dintel de mi puerta.
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