Y quiero jugar al tiempo y pausar el instante en donde habré de
quedarme, donde habrás de quedarte. Enteramente mía y loca, siendo la
constante, tu locura y tu boca. Como azúcar, desayuno en mi café, eres
bocado de morfina apaciguando el alma, que se queda en la punta de mi lengua, bebiéndote a gotas en mi día.
Al saberte y no tenerte, matas mi
orgullo y lo que queda de mis tantas despedidas. Llévame entre tu ropa,
en el bolsillo de tu pecho, abriga mi recuerdo en el profundo rincón
donde guardas al amor. Como guardián, con espada y fervor, deja mis
besos, mi cuerpo y mi recuerdo, en el mismo espacio donde te he guardado
yo. Eres noche, noche que no se toca, noche de dos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario