Me basta saber que en algún rincón del mundo existes y permaneces, casi
inmóvil casi prudente entre la gente. Esperando como cualquier invierno
el llegar de la primavera. Me gustaría verte y saberte desde aquella
orilla donde te encuentras, saludarte o al menos mirarte.
Mirarte. Como
nunca lo habré hecho y como algún día no dejaré de hacerlo, perdiendo mi
aliento en tu cuello y mis besos en tu cuerpo. Sedienta de todo ese
tiempo perdido que pensé nunca tomaría, bebería de tus manos y de tu más
íntimo espacio, lo tomaría todo.
Aunque siendo muy franca, sabiendo que
existes, con eso hoy me basta.
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